KALI - YUGA

 
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KALI - YUGA
 
   
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"Continuando con este análisis, mis caros hermanos, debemos evidenciar (en el terreno de la vida práctica) que, ciertamente, no todos los seres humanos están preparados para poder autorrealizarse aquí y ahora, en éste momento."
"Téngase en cuenta que la gente del Kali Yuga es completamente débil y degenerada, no tienen capacidades como para poder, de verdad, tomar una Cuarta Vía. Tendrían que empezar por regenerar el cerebro, y esto solamente es posible mediante la transmutación del esperma en energía. Más como quiera que están degenerados (en su mayoría), no tienen tampoco la fuerza de voluntad, ni la continuidad de propósitos que se requieren para poder regenerar el cerebro. Estamos, pues, ante una situación embarazosa."
"Los Aztecas no ignoraban nada de esto. Claramente, nos dicen los Náhuatls que «más allá de lo que está, hay cuatro cielos o regiones (yo diría «mundos atómicos»). Ellos nos hablan, por ejemplo, del «Reino de Tláloc», o del «Reino de Quetzalcóatl». Dicen que «muchos guerreros (no se refieren ellos a guerreros de tribus, a guerreros en el sentido vulgar de la palabra, sino en el sentido interior del concepto), es obvio que se proponen liberarse, después de la muerte física, para vivir en cualquiera de esos paraísos, no sin antes haber pasado por terribles pruebas». Ellos se transforman, es decir, que eliminan los elementos inhumanos, y dan a entender que el Alma pura, la Esencia de tales guerreros, se eleva por último, entra más allá del «Cielo Tres», es decir, se sumerge en el Espíritu Universal de Vida. Dicen que «esos guerreros se proponen, por medio de ese sistema, emanciparse, liberarse un tiempo, mientras pasa esta Edad del Quinto Sol, es decir, la Edad del Kali Yuga». Y luego afirman, en forma enfática, que «muchos liberados renacerán en la futura Sexta Gran Raza»."

Antes de la cadena lunar

Recuerdo perfectamente las fases de evolución e involución por las que estuve pasando. Exactamente tuve que desenvolverme en un planeta muy antiguo que ni siquiera pertenece a la antigua tierra luna, porque antes de nuestra cadena terrestre existió la cadena lunar; antes de la cadena lunar existió otra cadena, yo soy de una cadena muchísimo más antigua.
En ese planeta evolucioné como evoluciona todo el mundo, empecé por el mineral, vegetal, animal, alcance el estado de humano que otrora perdiera, etc. etc. etc, pasé por todas esas fases. Pero al llegar al estado humano se me asignaron ciento ocho existencias como siempre es lo normal.
Durante esas ciento ocho vidas no me interese siquiera en lo más mínimo, ni en lo más insignificante, nada que se relacionara con la espiritualidad, me dediqué exclusivamente a cosas terrenales, a cosas profanas, echando al olvido todo lo que oliera a espiritualidad, no me interesaba, hasta que llegue a la última que fue las ciento ocho existencia.
En esa última ciento ocho tuve una vida, una existencia dijéramos de una personalidad salvada, la ciento ocho era una personalidad de sexo femenino, malvada, una mujercita asi chaparrilla, pero perversa; era la última y es claro, entré a los mundos infiernos con ese cuerpo que tenía, dejé ese cuerpo femenino y entré a los mundos infiernos, involucioné entre las entrañas de ese planeta. Maldecía y blasfemaba, odiaba a la divinidad, era un ser perverso, hasta que pase por la muerte segunda, me iba desintegrando, volviendo polvo, todos mis yoes iban quedando convertidos en cascarones, se iban volviendo polvo; por último ya no quedó nada; al no quedar nada sentí como si falleciera para siempre, una gran aniquilación; luego me vi a mi mismo convertido en un niño inocente, un día, ¿Qué sucedió? La esencia, el elemental, había quedado libre de elementos subjetivos, los elementos subjetivos de las percepciones habían sido eliminados, los agregados psíquicos en su totalidad desintegrados, reducidos a polvareda cósmica por las fuerzas centrífugas de aquel planeta.
Quedó pues la esencia libre, desnuda frente al Sol. Bueno, se le dio salida, los Devas la examinaron de pies a cabeza, a ver si quedaba algún elemento indeseable dentro del interior. Cuando estuvieron convencidos de que no quedaba ningún elemento indeseable, entonces los Devas me permitieron la salida por puertas atómicas, y salí a la superficie de aquel planeta.
Ya libre y a la luz del sol, un sol hidrogenado que iluminaba aquel planeta de aquel sistema solar del cual hoy no quedan ni sus recuerdos, al mucho sus recuerdos en los archivos akáshicos.
Entonces ingresé en las evoluciones del reino mineral; entonces me vi a mí mismo convertido en un gnomo, pero ya no un gnomo como había estado antes, no, un gnomo de tipo superior.
Mucho más tarde a través de los siglos me gane el derecho a entrar en las evoluciones del reino vegetal, nuevamente fui elemental vegetal, pero un elemental más consciente. Luego pase a los estadios del reino animal, donde evolucioné en distintas criaturas animales, y por ahí hablo en mi libro de "Las Tres Montañas" cuando pasé por aquel animalito que se llama rana; andaba por ahí, pues, dando saltitos a la orilla de un riachuelo de aguas cantarinas puras; recordaba, si, no lo había olvidado, los terribles sufrimientos del Averno y no deseaba volver al Averno jamás, por los horrores allí sufridos.
Me hice amigo, si, de los elementales de aquel río, un gran amigo, y cuando sentía pasos de humanoide por allí, sabía que eran terriblemente perversos, me tiraba al agua para evitar a los humanoides, pues se que son malos, y así pasaba el tiempo.
Más tarde se me dio el derecho ya de entrar en evoluciones superiores, pude ingresar en un mundo de peces muy inteligentes que vivían en aquel mundo. Me gustaba ir siempre a la retaguardia, no a la vanguardia. A veces aparecía un monstruo, y recuerda un monstruo tan terrible que se almorzó a todos los de la manada. Yo estaba en la retaguardia y no alcanzó a devorarme a mí; a los otros se los tragó, y recuerdo cómo el infeliz aquél después de que se llenó la panza, dio la espalda y se retiró muy tranquilo. Yo quede entre unos pocos sobrevivientes. Y así vivíamos en el fondo de los océanos como pez. Más tarde ya ingrese en un reino de anfibios que salían a
tierra a tomar luz de sol. Yo andaba entre la manada con los anfibios.
Después, posteriormente, se me dio el derecho de tomar cuerpo humano. Entre con promesas de no volver al abismo, había quedado en mi conciencia eso vivo, las torturas del abismo, los espantos, los horrores por los que había pasado.
Entonces ya fuera, ya convertido en un ser humano, dije: "Bueno, me voy a transformar en hombre, se que soy un humanoide, pero me voy a convertir en hombre". Encontré al Gurú, mi Gurú, él me instruyó en los misterios precisamente de la vida y de la muerte, conseguí con él la clave, el secreto indecible, el gran arcano; trabajé en la
forja de los cíclopes por que él me orientó, fabriqué los cuerpos existenciales superior del ser mediante el cumplimiento del deber
Parlock del Ser, y realicé las magníficas transformaciones, dijéramos, del esperma sagrado, el Mercurio de los sabios, y logre
así, mediante el mercurio, hacer cristalizar los cuerpos.
Estoy citándote de cuando me hice hombre por primera vez, estoy hablando de un sistema solar muy antiguo, cuando por primera vez logré alcanzar el estado, dijéramos, de hombre verdadero en un mundo que ya desapareció, del cual no queda ni el polvo de los siglos, de eso es que estamos hablando.
Entonces mediante las operaciones del azufre y del mercurio sobre la sal, logre que la sal, el azufre y el mercurio cristalizarán en el cuerpo astral, me fabrique un cuerpo astral. En una octava más elevada, esa sal sublimada que sirvió de base para las operaciones del azufre y del mercurio, cristalizó en el mental. Y posteriormente, con esa misma base, logre la creación del causal.
Provisto de los cuerpos físico, astral, mental, y causal, entonces logré encarnar los principios éticos anímicos, el pneuma de los místicos, dentro de sí mismo, y así me transformé convirtiéndome en hombre, me volví hombre, había salido del estado humanoide. Ya convertido en hombre, seguí trabajando. Posteriormente alcance otros estados. Llegué al estado angélico, arcángel, etc. etc. Bueno, conclusión, para no andarles con tantos rodeos, logré la integración con mi Logos, me convertí en el gobernador del planeta Marte y adquirí todos los poderes de los cielos y de los abismos, toda sabiduría y todos los poderes universales.
Samael Aun Weor
LAS DIEZ REGLAS DE LA MEDITACION

La MEDITACION CIENTIFICA tiene Diez Reglas básicas, fundamentales, sin las cuales resultaría imposible emanciparnos, liberarnos, de los grilletes mortificantes de la MENTE.
1a. REGLA; Hacernos plenamente conscientes del estado de ánimo en que nos encontramos antes de que surja cualquier pensamiento.
2a. REGLA; PSICOANALISIS: Indagar, inquirir, investigar la raíz, el origen de cada pensamiento, recuerdo, afecto, emoción, sentimiento, resentimiento, etc., conforme van surgiendo en la MENTE.
3a. REGLA; OBSERVAR SERENAMENTE nuestra propia MENTE, poner atención plena en toda forma mental que haga su aparición en la pantalla del intelecto.
4a. REGLA; Tratar de recordar, rememorar, esta SENSACION DE CONTEMPLAR; de momento en momento durante el curso común y corriente de la vida diaria.
5a. REGLA; El intelecto debe asumir un estado psicológico receptivo, íntegro, UNITOTAL, pleno, tranquilo, profundo.
6a. REGLA; Debe existir continuidad de propósitos en la técnica de la Meditación, tenacidad, firmeza, constancia, porfía.
7a. REGLA; Resulta agradable, interesante, asistir cada vez que se pueda a las salas de MEDITACION (LUMISIALES GNOSTICOS).
8a. REGLA; Es perentorio, apremiante, necesario, convertirnos en vigías de nuestra propia MENTE, durante cualquier actividad agitada, revuelta, detenernos siquiera por un instante para observarla...
9a. REGLA; Es imprescindible, necesario, practicar siempre con los ojos físicos cerrados a fin de evitar las percepciones sensoriales externas.
10a. REGLA; Relajación absoluta de todo el cuerpo y sabia combinación de Meditación y sueño.
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